La “torta de cinco capas” de la IA: por qué la energía volvió al centro

David Senerman

2/8/20262 min read

Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, es hoy una de las voces más influyentes en cómo el mundo entiende el desarrollo real de la inteligencia artificial. NVIDIA no solo diseña los chips que hacen posible la IA moderna: está en el corazón de la infraestructura física que permite que esta tecnología exista y escale.

En una entrevista reciente en el World Economic Forum, Jensen explica la IA usando una metáfora muy clara: una torta de cinco capas que describe cómo se construye —de abajo hacia arriba— el modelo económico de la inteligencia artificial.

Capa 1 – Energía

La base absoluta. Sin energía no hay centros de datos, no hay fábricas de chips, no hay conectividad ni servicios digitales. La energía no es una externalidad del sistema: es su condición de existencia.

Capa 2 – Chips e infraestructura física

Fábricas de semiconductores, memoria, servidores, hardware. Infraestructura pesada, intensiva en capital, comparable —en escala y complejidad— a la infraestructura energética.

Capa 3 – Infraestructura digital y nube

Data centers, redes, conectividad, cloud. La capa que permite que la capacidad de cómputo sea accesible y distribuida globalmente.

Capa 4 – Modelos de inteligencia artificial

Los modelos en sí mismos. Importantes, pero dependientes de todo lo anterior.

Capa 5 – Aplicaciones

Salud, finanzas, industria, minería, energía, servicios. Aquí es donde las personas interactúan con la IA y donde realmente se genera el valor económico.

El mensaje central de Jensen es simple y potente:

la capa superior solo puede crecer tan rápido como lo permitan las capas inferiores.

Hoy vemos un crecimiento explosivo en aplicaciones de IA, pero ese crecimiento solo es sostenible si todas las capas subyacentes se desarrollan al mismo ritmo. Eso es lo que está detonando el mayor ciclo de desarrollo de infraestructura en la historia, y dentro de ese ciclo, la energía es el factor crítico.

Aquí es donde se conecta directamente la visión de Virtus Atlas.

En Virtus Atlas partimos desde la convicción de que la inteligencia artificial no es solo un fenómeno digital, sino un fenómeno físico, energético e infraestructural. Sin energía suficiente, confiable, competitiva y escalable, no hay IA posible, por muy avanzados que sean los modelos o las aplicaciones.

Por eso nuestro foco está en la intersección entre energía, infraestructura y crecimiento tecnológico: porque ahí es donde se habilita —o se limita— el desarrollo real de la inteligencia artificial, de la industria y de la economía en su conjunto.

Hablar del futuro de la IA es, antes que nada, hablar del futuro de la energía.